El Parque de María Luisa es un parque ubicado en Sevilla, es uno de los pulmones de la ciudad, y el mayor parque en tamaño.
El Parque de María Luisa tiene su origen en la donación que al pueblo de Sevilla realizara en el año 1893 la infanta María Luisa Fernanda, duquesa viuda de Montpensier, de parte de los jardines de su palacio en el cual se desarrolló el idilio entre Mercedes y Alfonso XII. Posteriormente y con motivo de la Exposición Iberoamericana de 1929, se organizó un museo con diversos paseos y glorietas, que albergaba especies vegetales.
Los lugares de mayor interés dentro del Parque lo dan el Monte Gurugú, la Fuente de los leones, de estilo renacentista con un toque arábigo-andaluz; la isleta de los Patos, que no es otra cosa que un estanque con una isla central y un bellísimo pabellón donde, según cuentan, Alfonso declaró su amor a María de las Mercedes; y El Estanque de los Lotos.
La Glorieta de Bécquer es uno de los puntos claves del Parque y está dedicada al famoso poeta. Este lugar es obra de los hermanos Alvarez Quinteros y el busto es obra del escultor L. Coullaut Valera. El parque cuenta con dos vías de comunicación a sus lados: las avenidas de Hernán Cortés o de los Plátanos y de Pizarro o de las Sóforas.
El conjunto se completa con las plazas de España y América, obras del arquitecto regionalista Aníbal González.



